Lectura bíblica: San Lucas 22:63-71 – 23:1-25 y 23:39-43
Lectura de apoyo: Juan 10:26- Gálatas 1:16
INTRODUCCIÓN:
Debido a la naturaleza humana que, según la Palabra de Dios nos dice, el hombre nace en pecado, y debido a su condición pecaminosa, no puede elegir el bien en ninguna circunstancia, pensar que el hombre es capaz de ver en Jesús al Cristo de Dios y obtener sus resultados, es imposible para la carne, puesto que no puede entender las cosas que son del Espíritu de Dios.
Es aquí donde el misterio de Dios se cumple al “Revelar a su hijo” (Gálatas 1:16) para aquellos que han de gozar de los beneficios de Dios. Esta revelación tiene aún un principio que se muestra en las Sagradas Escrituras, dice: “Mi Padre que me las dio”; (Juan10:29) esto se refiere a una elección del padre a favor de las ovejas que ha de ver en Jesucristo la Gloria de Dios. Y luego viene el llamamiento, donde las ovejas que han sido predestinadas y elegidas de Dios oyen la voz de Jesús y le siguen y él les da Vida Eterna.
De eso trata esta lectura la cual analizaremos.
DESARROLLO:
En la lectura que hemos realizado, encontramos principalmente el rechazo de las personas hacia Jesús, dice el versículo 63, “Los que custodiaban a Jesús, se burlaban de él y le golpeaban; y decían muchas otras cosas injuriándole”.
Seguidamente, los ancianos del pueblo, y los principales sacerdotes y los escribas, lo juzgaban como blasfemo.
Después, aparecen en el capítulo 23:1. La muchedumbre, diciendo que era un engañador, luego Pilato que aunque no encontró en Jesús ningún delito, no podía reconocer en el al Salvador de los hombres y finalmente lo entrega a Jesús a la voluntad de ellos para ser crucificado; Herodes, por su parte, muestra un interés por conocer a Jesús, pero un interés por las señales y no por conocer verdaderamente al Cristo de Dios; finalmente Herodes también lo menosprecio y escarneció y le vistió con una ropa esplendida.
Vemos que ni los que le custodiaban, ni sacerdotes ni escribas, ni autoridades de la época, logran ver en Jesús al Salvador del mundo, no lo pueden ver como el camino la verdad y la vida, ni tampoco como el Cristo el Mesías enviado para perdonar los pecados de los hombres, ni mucho menos como el Verbo hecho hombre y la multitud pide a gritos que mejor le libere a un homicida y que a Jesús lo llevara a la muerte. Todos le rechazaron.
Del versículo 39 al 43, encontramos como una persona que estaba en una condición final, ve en Jesús, al Rey del cielo y al Mesías, al Cristo al Salvador.
Primero lo ve como inocente de ser muerto, y en efecto era el cordero inocente que llevaría nuestro pecado, y después lo ve como Rey que va toma su Reino y vuelve, pidiendo en ese momento que se acuerde de él.
Jesús le dijo: “De Cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso”. Versículo 43
CONCLUSIÓN:
Si en la naturaleza humana es imposible tener la revelación de quien es Jesús, en este hombre se cumple todo el plan de Dios, como se cumplen en todos los que hemos creído.
Era elegido del Padre Dios, predestinado, fue llamado, y acudió a Jesús reconociéndole como El Rey de Gloria que vino y vendrá.
Si usted ve en Jesús al enviado de Dios, que él es el Señor y que vino para perdonarle y que solo él puede salvarle, usted es un elegido de Dios, para servirle por siempre y gozar de la Salvación Eterna.
Si lo cree en su corazón, confiéselo con su boca y será salvo. Romanos10:9