Lectura bíblica: San Lucas 22:47-53
Lectura de apoyo: Apocalipsis 20:1-3; 10
Por tanto, hermanos, tened paciencia hasta la venida del Señor
INTRODUCCIÓN:
Esta porción que hemos leído muestra el momento cuando El Señor Jesús es prendido y llevado a las autoridades de aquella época. Lo trascendental de esta narración es que no fue arrestado o capturado un personaje común y corriente, sino el salvador del mundo, y esto reviste de una gran importancia, porque se ve a las potestades del infierno, queriendo matar al autor de la vida y evitar la salvación de los escogidos.
En realidad, el deseo de engañar, robar, matar y destruir ha sido la tarea de satanás, durante todo el tiempo, desde los primeros pobladores de la tierra, hasta el día de hoy; pero llegará el día cuando esa potestad le será quitada.
DESARROLLO:
Satanás ha engañado a los hombres, sometiéndoles a una vida de dolor, de tristeza, amargura, enfermedad, odios y de muerte, y lo peor, hizo que los hombres, se enemistaran con el Creador.
Sin embargo, el pasaje que hemos leído se encuentra el hecho que la hora y potestad de la tiniebla será por un periodo de tiempo limitado, porque según la lectura de apoyo, del libro de apocalipsis, satanás y sus demonios terminaran sus días de poder sobre el mundo y se acabara todo terror y muerte, cuando sean atados y posteriormente echados al abismo y lago de fuego.
La llegada de Jesús el Hijo de Dios, el salvador del mundo, fue para deshacer las obras del diablo. (1 Juan 3:8) así que, aunque satanás ha intentado hacer el mal, y en parte lo ha logrado, al final el señor lo derrotará, y quien gobernará al final, será la justicia Divina y el poder de Dios.
CONCLUSÓN:
Todos los que hacen maldad serán echado juntamente con satanás, al lago de fuego que arde con azufre y la potestad que le había sido dada a las tinieblas terminará. Por eso es tiempo de abandonar el reino del mal y arrepentidos, ponernos a los pies del vencedor, Cristo Jesús.
Que gran obra que Jesús, el Salvador vino a realizar, quitarle el dominio al diablo y estableciendo un reino de paz.
Por eso dice la escritura: “Por tanto, hermanos, tened paciencia hasta la venida del Señor. Mirad como el labrador espera el preciso fruto de la tierra, hasta que reciba la lluvia temprana y tardía”.
Tened también vosotros paciencia, y afirmad vuestros corazones; porque la venida del
Señor se acerca. (Santiago: 5:7-8)