ESPERANZA EN EL PROPÓSITO DE DIOS

30
Ago

Lectura bíblica: San Lucas 15: 1-32

Lectura de apoyo: Juan3: 16-17; Hebreos 10: 5-10

Para nuestro Dios y Salvador Jesús todos somos importantes y el vino a buscarle y a Salvarle.

 

INTRODUCCIÓN:

Cuando se habla del propósito de Dios para nosotros, parece ser que no hemos llegado a entender con exactitud, no solo cuál es su intención, sino también en la manera que habrá de revelarse; en esta lectura de la Biblia, se hace ver tanto su objetivo, como la manera en la que habrá de mostrarse.

 

DESARROLLO:

En la lectura hay tres parábolas (Narración de un suceso fingido, que deja una enseñanza importante) y fueron dadas por El Señor Jesús, cuando lo veían acercarse a los hombres pecadores. En cada una de ellas encontramos el propósito de la revelación del Señor Jesús, como también, el objetivo sobre el cual ha de mostrarse ese propósito.

En primer lugar, se muestra el propósito, en todas las parábolas, que era: encontrar la oveja perdida, en la siguiente era: Encontrar el Dracma (moneda griega de escaso valor) y en la última encontrar al hijo perdido. Es decir que el propósito de Dios es buscar y salvar lo que se había perdido. Lucas 19: 10.

Al definir el propósito descubrimos que Dios en Cristo, quiere encontrar y encausar, la vida del hombre hasta llevarlo a la salvación eterna.

Dios no pretendió hacer establecer una seria de templos o ritos sino vino a dar esperanza eterna a la vida de los hombres.

De aquí se muestra el objetivo sobre quien habría de descansar ese propósito divino de buscar y salvar, habría de ser sobre: Hombres de poco valor como la dracma, como la oveja indefensa perdida o como el hijo que lo pierde todo.

Dios nos amó tanto que en su propósito eterno decidió buscar y salvar a los hombres, y darle esperanza a pesar de haber perdido todo.

 

CONCLUSIÓN:

Una vez más aquí se ve a la religión preocupada por apariencias, al murmurar del Señor, cuando se acercaba a los perdidos, pero ese era en su propósito, alcanzar a los de poco valor, indefensos o aquellos que, creyéndose sabios, lo perdieron todo y se extraviaron. Así, “No es la voluntad de vuestro Padre que está en los cielos, que se pierda uno de estos pequeñitos”, Mateo 18: 14 sino darles esperanza eterna.

Para nuestro Dios y Salvador Jesús todos somos importantes y el vino a buscarle y a Salvarle.

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