Lectura bíblica: S. Lucas 10:38-42
Lectura de apoyo: Salmo 1. Salmo 19:7-8; Salmo 119.
“Cualquiera, pues, que me oye estas palabras y las hace, lo comparare con un hombre prudente, que edifico su casa sobre la roca” (Mateo 7:24)
INTRODUCCION
Según el libro del Éxodo en el capítulo número 31:18, Dios dio a Moisés, después de haber hablado con Él en el monte Sinaí, dos tablas del testimonio, tablas de piedra escritas con el dedo de Dios.
En el libro del Deuteronomio, capítulo 18:18-19 se les anuncia que así como la ley recibida en el monte, también hablaría a través de sus profeta, así La Palabra de Dios no solo no llega directamente por Jesús el Cristo sino a través de sus profetas que hablaron la Palabra de Dios.
Este testimonio de Dios se debía conservar y leer, como un fundamento para su pueblo a través del tiempo, para que ellos vivieran a la luz de las Santas Escrituras y mediante su apego a ellas, conocerían la voluntad de Dios y, por consiguiente, tendrían seguridad en su caminar.
DESARROLLO
En la lectura de hoy, vimos que El Señor, Jesús entra en una aldea; y Marta le recibió en su casa.
Era la casa de Marta, María y Lázaro; en esta porción de la Escritura, se menciona solamente a Marta y a María, con el fin de dejarnos la maravillosa lección sobre la suficiencia de la Palabra de Dios, de las santas escrituras.
En cuanto nuestra obra delante de Dios, nuestro servicio y nuestro caminar, y aun nuestra seguridad temporal y eterna, se centra en el Oír de la Palabra de Cristo.
María la hermana de Marta, sentada a los pies del Señor Jesús, oía su Palabra.
Marta, está según el relato, muy preocupada por hacer muchas cosas, y aun según el versículo 40 dice: Señor, ¿no te da cuidado que mi hermana me deje servir sola? Dile, le pues que me ayude.
Respondió Jesús, y le dijo Marta afanada y turbada estas con muchas cosas.
Pero solo una cosa es necesaria; y María ha escogido la buena parte, la cual no le será quitada.
En nuestra relación con Dios, querer agradarle, servirle, obtener su guianza, y bendición en general, no debemos pensar que es con hacer muchas cosas, apegados a nuestro pensar o de las tradiciones, de los demás, sino más bien, es exclusivamente: oír y hacer conforme su Palabra; es la mejor parte que no nos será quitada nunca.
El camino a la eternidad y el poder obtener alguna bendición en esta tierra se basa en la atención que damos a la palabra de Dios.
CONCLUSION
San Mateo 7:24 nos dice: “Cualquiera, pues, (allí estamos usted y yo) oye y hace estas palabras, le comparare, a un hombre prudente, que edifico su casa sobre la Roca”. Nada lo podrá destruir porque su vida está en la Palabra de Dios.