CAMINO A LA LIBERTAD

13
Abr

Lectura Bíblica: San Lucas 7:36-50

Lectura de Apoyo: San Lucas:18:11-14

Ella, después de humillarse oye las palabras de nuestro Señor quien le dice: “Tus pecados te son perdonados”

INTRODUCCION

El camino a la libertad nunca ha sido fácil, hemos visto en la historia que tanto grupos de personas, como también en lo individual, han deseado su libertad, generalmente cuando estaban en situaciones de esclavitud o de dura servidumbre y para lograrla se tuvieron que someter a fuertes disciplinas y pagar alto costo para alcanzarla; y vemos que en algunos casos, lograron ciertas mejorías de vida, llegando a pensar que ahora si eran libres, pero no tardaron en darse cuenta que siempre quedaba una esclavitud de la cual no podían salir y esta es, la esclavitud de Pecado, (Juan8:34) la cual observaron cuando sus hechos vergonzosos y maldades aun gobernaban sus vidas,  y de las cuales, no podían verse libres a pesar de ciertas libertades que habían alcanzado; vemos entonces, que el hombre quien sea y donde viva, sigue siendo esclavo del pecado y de Satanás.

Quien es esclavo del pecado tendrá que expresar como el apóstol pablo quien dijo: “Miserable de mí, ¿quién me librará de este cuerpo de muerte?”. (Romanos 7:24)

DESARROLLO

La lectura que hemos tenido, muestra cómo podemos lograr una verdadera libertad,

no solo de las situaciones materiales o situaciones sociales o físicas, sino principalmente del pecado, que nos acedia.

Primeramente, vemos en la lectura bíblica, que la religión, representada por el fariseo, muestra varios detalles: Muestra un interés en el Mesías, invitándole a venir a su casa a comer con él, sin duda para que esto ocurriera, tendría que tener cierta admiración por Cristo o algún interés; pero parecía ser todo y además no logra al final nada de la bendición de ser libre del pecado y asegurar la eternidad.

Esto significa que el camino a la libertad no lo señala la religión superficial e hipócrita, sino queda señalado por la actitud de la mujer que aparece en escena, primeramente, reconoce en Jesús, al Dios eterno y a su salvador, humillándose hasta sus pies y adorándole.

CONCLUSION

Para todos nosotros, la palabra de Dios nos enseña esta misma verdad a través de todas sus páginas, que para el que se humilla, está garantizada la exaltación de Dios.

Ella fue quien después de humillarse oye las palabras de nuestro Señor que le dice: “Tus pecados te son perdonados”, verso 48, y además según el versículo 50, dice también: “Tu fe te ha salvado”.

Para aquel que quiera ser libre totalmente en todas las áreas de su vida, tendremos que seguir el mismo proceso de humillarnos bajo la poderosa mano del Señor, reconociendo que no somos dignos de acercarnos a Él, que somos pecadores para luego gozar como esta mujer de una verdadera Libertad. (San Juan 8:36)


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