EL PODER DE LA PALABRA DE DIOS

30
Mar

Lectura Bíblica: San Lucas 7:1-10     –     Lectura de Apoyo: Génesis 1:1-31; Salmos 19:7,11; San Lucas 5: 5-6

Debemos ser Humildes para reconocer que somos indignos, de recibir alguna cosa del Señor, por causa de nuestros pecados

INTRODUCCION

Esta porción de la Escritura es muy bella y de gran enseñanza, porque muestra no solo el milagro que El Señor Jesús hace al sanar al siervo del centurión, sino también nos enseña la manera por la cual el mismo centurión, alcanza el milagro de sanidad en su siervo.

De eso vamos a tratar en este estudio, principalmente de la manera que nosotros debemos imitar la fe de este hombre, para que podamos así mismo, recibir del Señor su bendición.

DESARROLLO

En primero lugar, se nos narra en esta porción de la Biblia, la identidad de este hombre, llamado el centurión, quien, por su fe, hace que su criado reciba el milagro de sanidad.

Era un hombre de nacionalidad Romana, eso significa que era ajeno a los pactos de Dios con su pueblo Israel y por consiguiente no calificaba para obtener los beneficios del Señor.

Sin embargo, podemos ver que a pesar de sus limitantes, se hace acreedor a la bendición del Señor, mostrando ante todo, fe en Jesucristo y fe en las palabras del Señor, por tanto, nos deja esta narración, una huella a seguir.

  1. En los versículos 6 y 7 se hace saber de la humildad de este hombre, cuando envía a decir al Señor: No te molestes, porque no soy digno de que entres bajo mi techo, por lo que ni aun me tuve por digno de venir a ti.

Esta es una de las condiciones básicas para obtener la atención del Señor.

La biblia dice: El atiende a los humildes, (Salmo 138:6) también señala: De los pobres en espíritu es el reino de los cielos. (Mateo 5:3) Jamás el Señor atenderá o respaldara a un altivo. (2 Samuel, 22:28. Job, 40:11)

  1. En los Versículos 7 y 8 es donde cree y ve la realidad que Jesús es Dios, y que su Palabra tiene toda autoridad, cuando dice: “Di La Palabra” sabiendo que era suficiente para resolver toda situación.

El resultado de estos pasos muestra que cuando llegaron a casa donde el siervo se encontraba, estaba totalmente sano.

CONCLUSION

Debemos ser Humildes para reconocer que somos indignos, de recibir alguna cosa del Señor, por causa de nuestros pecados.

Debemos creer que Jesús es Dios, y tiene toda autoridad por su Palabra, para perdonarnos y bendecirnos. Creer a su Palabra nos llevara al disfrute pleno de la vida.

Jesús dice: Lucas 5:31 y 32: Los que están sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos. Reconozcamos nuestra necesidad y apropiémonos de esa palabra que nos dio El Señor Jesús, Él nos sanará de las enfermedades del alma, perdonando nuestros pecados y dándonos sanidad a nuestro cuerpo.

Jesús dijo: “Esta es la voluntad del que me ha enviado: Que todo aquel que ve al hijo y

cree en Él, tenga vida eterna y yo le resucitare en el día postrero”. (Juan 6:40) Creer a su Palabra nos dará la vida eterna y participaremos de la resurrección de entre los muertos.


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