Lectura bíblica: San Lucas 17:1-6
Lectura de apoyo: Mateo 5:8 y Mateo 18:23-35
Debemos aprender a perdonar, según fuimos perdonados.
INTRODUCCIÓN:
En esta porción de las Escrituras, según el versículo 3, encontramos una enseñanza sobre el cuidado que debemos tener de nuestra vida, y esto con respecto al valor que tiene el perdón.
Sin duda alguna, al no recibir el perdón de Dios y no perdonar a los que nos han ofendido, hace que nuestra vida sufra la condenación eterna, y también será imposible gozar de una vida de paz en la tierra.
DESARROLLO:
En la lectura que hemos tenido habla sobre una declaración que el Señor Jesús hizo, donde dice: “Imposible es que no vengan tropiezos”; esto significa que será imposible vivir sin tener que enfrentar en algún momento alguna adversidad.
Pero la enseñanza es: “Mirad por vosotros mismos”, esto significa que nuestra reacción a los males de la vida, deben ser sabiamente enfrentados, para no caer en alguna situación que nos lleve a sufrir en el futuro.
Lo primero que debemos saber que toda persona que hace un mal a su prójimo no es digna de vivir entre los seres humanos porque Dios a su tiempo se encargara de ellos.
Por esa razón, sí el tropiezo está en el mundo tenemos que aprender a vivir con él, pero de la mejor manera.
- Dios actuara sobre los malos y no les dejara ni raíz ni rama. (Malaquías 4:1)
- nosotros debemos aprender a Perdonar.
Es aquí donde al tener comprensión que vivimos en un mundo malo, no debemos vivir en la esperanza que va a cambiar algún día; en segundo lugar, no pensar que nosotros tenemos que tomar venganza. “Mia es la venganza dice el Señor” (Romanos 12:19) sino aprender a perdonar, según fuimos perdonados. (Efesios 4:32) sabiendo que de la manera que Dios tuvo misericordia de nosotros, y con ello dándonos una vida nueva de paz y seguridad, debemos otorgar el perdón a aquellos que nos han ofendido
CONCLUSIÓN:
Por tanto, si queremos vivir una vida de paz ahora y al llegar el día de nuestra muerte, gozar de la vida eterna; debemos arrepentirnos de nuestros pecados ante Dios y aceptar el sacrificio de El Señor Jesús en la Cruz, quien pago por nuestros pecados, para gozar del perdón de Dios. Y seguidamente según él nos perdonó, dar perdón absoluto, a los que nos hayan ofendido.
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