VOLVIENDO AL PRINCIPIO CRISTIANO

11
Ago

Lectura bíblica: Lucas 13:10-17

Lectura de apoyo: Mateo: 21:12-17; Jeremías: 6:16

La vida cristiana no son ritos, sino es pura misericordia que nos alcanzó y es lo que también debemos predicar.

INTRODUCCIÓN:

Parece característico en la vida humana el abandonar los principios que le permitirían gozar de una vida de paz y bendición.

En varias áreas de la vida encontramos este mal, el matrimonio, el trabajo, las relaciones interpersonales; de tal manera que al no mantenernos en los principios que se establecieron para la vida, nos encontramos al final, sin ningún fruto.

En esta porción de la Biblia, encontramos que abandonar los principios de la vida cristiana, nos conducirá igualmente a la vergüenza.

DESARROLLO:

Esta escritura nos muestra al Señor Jesús sanando a una mujer que por 18 años había estado encorvada, pero lo que vemos en este pasaje de la biblia, es que cuando el Señor hace el milagro, pero el principal de la congregación o sinagoga, se molesta porque el Señor Jesús, está fuera de la tradición de la ley, haciendo ver con esta actitud, que habían abandonado el principio de la revelación de Cristo, o sea de la vida espiritual.

El principal de la congregación o sinagoga le daba más importancia a un ritual, que a la realidad de la necesidad de su prójimo.

Dios nos ha amado y se entregó al sacrificio para redimirnos del pecado y de la muerte.

Dios aborrece la religiosidad de tal manera que desde el antiguo testamento se lo dijo a su pueblo, No me traigáis más vano presente, mi alma las tiene aborrecidas cansada de sopórtalas. Isaías 1:10-20

Dando a entender que su pueblo había abandonado los principios básicos de la vida espiritual, practicando ritos y ceremonias que a Dios lo tienen cansado.

Más bien debemos volver a la Fe, al amor a la misericordia, y no pensar que las practica de ritos nos llevara a una vida de tranquilidad.

CONCLUSIÓN:

Proyectados a la práctica de una vida de misericordia es lo que la vida cristiana debe ser no envolvernos en prácticas de guardar días o abstenerse de comidas, sino más bien hacer misericordia es lo que Dios pide, como Él la hizo con nosotros. La vida cristiana no son ritos, sino es pura misericordia que nos alcanzó y es lo que también debemos predicar.


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