Lectura bíblica: San Lucas 10:13-15
Lectura de Apoyo: Proverbios 23:18; Malaquías 4:1; Apocalipsis 6:13-17; Romanos 1
No habrá excusa, el día del juicio, Dios conoce a los suyos y si nosotros no nos hemos limpiado no entraremos en los cielos.
INTRODUCCIÓN:
La Biblia dice: Pero los cielos y la tierra que existen ahora, están reservados por la misma palabra, guardados para el fuego en el “día del juicio” y de la perdición de los hombres impíos. (2 pedro 3:7)
El hablar de juicio, no es muy agradable para la vida del hombre, porque nosotros tenemos un concepto de la vida, diferente al de Dios; es por eso que nos resulta bastante desagradable, pero cuando se analiza a Dios su carácter y su creación, todo es bueno y puro, por lo tanto, nos damos cuenta que el mal y la impureza nunca podrán existir juntamente con Dios. Es por eso que cuando se comete pecado, el juicio de Dios llegará para quitar ese mal de en medio de su reino y gloria.
DESARROLLO:
La porción de la Biblia que hemos leído habla sobre la inconciencia de algunas ciudades de la antigüedad para aceptar que la manifestación de Cristo Jesús había llegado para quitar la inmundicia de la vida de los hombres, y así hacernos aptos para el reino de Dios.
Esa manifestación del amor de Dios inicio desde su creación, haciéndole ver al hombre, que hay un creador y que le debía reconocer y vivir en armonía con él; esta armonía no sería posible hasta que no se limpiara la vida del hombre. Por eso Dios dio a su hijo nuestro salvador Jesús, para limpiarnos y restaurarnos en una relación perfecta con Él.
La Biblia dice que Jesús vino haciendo bienes y sanando a los oprimidos por el diablo, es decir dando muestras de su procedencia y divinidad para que los hombres pudiéramos entender que Él había venido para salvarnos del pecado y del juicio de Dios.
Es por eso, que las ciudades de Corazin y Betsaida, y aún Capernaum son advertidas por no haber entendido que Dios estaba en Cristo tratando con ellas para que no tuvieran que enfrentar el horrible juicio de Dios, cuando los elementos arderán y los impíos será condenados.
Parece que no entendieron aun teniendo manifestación directa del Señor hacia ellas; esto nos da una lección a nosotros, que debemos atender la manifestación del Señor porque horrenda cosa será enfrentar el día del juicio sobre la vida, si nosotros no hemos arreglado nuestras cuentas con el Señor . Es decir, dejar que su sangre nos limpie del pecado y recibir al Señor Jesús como nuestro Salvador.
CONCLUSIÓN.
No habrá excusa, el día del juicio, Dios conoce a los suyos y si nosotros no nos hemos limpiado se asegura que ninguna cosa inmunda entrará en los cielos.
Debemos reflexionar sobre cuantas veces Dios se ha acercado a nosotros, para hacernos entender su amor y que aceptemos la gracia que se nos ofrece en Jesús, no vaya ser que nos acontezca como esas ciudades donde hubo milagros y señales del Señor y ellos permanecieron ajenos sin ver en Jesús el camino de la salvación. Por lo tanto, se les amenaza con que tendrán que enfrentar el juicio de Dios; y por supuesto de allí nadie podrá ser librado. }