Lectura Bíblica: Evangelio de San Lucas 7:14 Lectura de apoyo: Hechos 19:18,20
Solamente lo que es producto de la sinceridad, será agradable a Dios y por lo tanto nos bendecirá.
INTRODUCCION:
Generalmente hemos podido ver a lo largo de nuestra vida, que el hombre es un ser muy influenciable. Existe una porción en la Biblia que habla muy claramente de esto, está en el libro de los Hechos de los Apóstoles, capítulo 19:32 donde se narra que se había dado un alboroto en la ciudad de Éfeso, y la gente se reunió porque el Apóstol Pablo había predicado, según el versículo 26: ”Que no son dioses los que se hacen con las manos”, es decir, rechazando la idolatría.
Y la biblia señala que de los que habían concurrido, la mayoría de ellos no sabían por que se habían reunido. Esto muestra que solo se había reunido porque los demás habían concurrido a la plaza, sencillamente Influenciados, sin saber porque estaban allí.
Parece que la vida ha sido así, vivimos y hacemos y practicamos muchas cosas que ni siquiera sabemos porque las hacemos, aún opinamos sin saber, nos vestimos y hablamos de tal manera que solo evidenciamos que hemos caído en la influencia de los demás.
DESARROLLO:
En la porción de la biblia que hemos leído del Evangelio de San Lucas, encontramos que Juan el Bautista, confronta a las personas que venían a cumplir con el bautismo que el mismo predicaba que debía de ser realizado.
Pero la pregunta es: porque sí él predicaba que se bautizaran, como muestra de un deseo genuino de acercase a Dios, y que a través del bautismo en agua mostraran su arrepentimiento delante de Dios, porque a la hora que las personas vienen a bautizarse las confronta diciéndoles: ¿Generación de víboras, quien os ha enseñado a huir de la ira? Es sin duda, que él entendía que aun en la religió puede uno hacer cosas que son producto de la influencia de otros.
Ante Dios no habrá rito que valga ni tradición, debe haber un corazón consiente de que hemos ofendido a Dios con nuestros pecados y que debemos arrepentirnos antes de cumplir con rituales o tradiciones que hemos aprendido.
Lo que Dios espera es que nosotros nos acerquemos a Él, con un corazón sincero y no siguiendo ritos o ceremonias que no representan la condición de nuestro corazón.
La Biblia dice que al corazón contrito y humilde Dios no despreciará.
CONCLUSION:
Encontramos en la porción de la Biblia que hemos leído, que delante de Dios no se puede hacer las cosas sin un corazón sincero y genuino.
Solamente lo que es producto de la sinceridad, será agradable a Dios y por lo tanto nos bendecirá.
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Ruben13
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