Cita bíblica: San Lucas 2:25,32
Lectura de Apoyo: Hebreos 9:27, Salmo 90:10, Eclesiastés 9:5
“Ahora, sí puede decir: “Despide a tu sirvo en Paz”.”
INTRODUCCION
Una de las más grandes realidades que podemos observar en la vida es La Muerte, de tal manera que en el mundo mueren diariamente al rededor de 150,000 personas o más, por diversos motivos.
Además, todos hemos enfrentado la muerte en algún familiar o amigo cercano, de tal manera, que somos testigos y participantes de la muerte. Cada cementerio, cada noticia nos atestigua de su realidad. La palabra de Dios, asegura que un día con pocos, algunos o muchos años, usted morirá; por eso debemos estar preparados.
DESARROLLO
En la porción de la Biblia que hemos leído, encontramos en el versículo 29 que Simeón habla de despedirse. (La muerte) “Ahora, Señor despides a tu siervo en paz.” Había llegado su momento de partir.
En La carta del Apóstol Pedro capitulo 1 verso 14 dice: “Sabiendo que en breve debo abandonar el cuerpo”.
Pablo dice en 2 Timoteo capitulo 4:6: “El tiempo de mi partida esta cercano.”
Ellos sabían que pasarían de el estado físico actual, al estado eterno . De nuevo, tenemos que estar preparados.
La forma por la cual se han querido preparar los humanos ha variado, desde ser enterrados con objetos materiales o una serie de ritos asuntos que se quedan cortos para una verdadera preparación para la eternidad.
Apocalipsis 21:27 dice: “No entra en ella ninguna cosa inmunda, o que hace abominación y mentira”…
Sigue diciendo 22:15 “Mas los perros estarán fuera, y los hechiceros, los fornicarios, los homicidas, los idolatras, y todo aquel que ama y hace mentira”.
Nada que el hombre haga, puede hacerlo perfecto para entrar a la vida Eterna.
CONCLUSION.
En apocalipsis 22:14 dice: “Bienaventurados los que Lavan sus ropas para tener derecho a entrar” …
Esta verdad de lavarse es determinante, eso nos lo ofrece Cristo Jesús quien derramó su sangre, la cual nos limpia de todo pecado.
En las palabras de Simeón sería: “Porque mis ojos han visto tu salvación”. Había visto a Jesús, El Cordero de Dios que quita toda mancha en la vida de los hombre.
Ahora, sí puede decir: “Despide a tu sirvo en Paz”.
Tenía seguridad de Vida Eterna. Había sabido por el Espíritu y experimentalmente que el Mesías Salvador había llegado.
Ahora nos toca a nosotros si queremos entrar a su Gloria Eterna, debemos Lavarnos de todo pecado.
Oremos.