Lectura bíblica: San Lucas 20: 45-47; 21:1-5
Lectura de apoyo: San Lucas 21:33
Versículo Clave: “En cuanto a estas cosas que veis, días vendrán que no quedara piedra sobre piedra, que no sea destruida”. San Lucas 21:6.
No vivamos para para agradar a los ojos de los hombres, vivamos para agradar a Dios
INTRODUCCIÓN:
El libro de Eclesiastés, es un libro que habla sobre todo lo que se hace en este mundo y enfatiza una verdad, que tiene que ver con este estudio:
“Vanidad de vanidades, todo es vanidad”. Eclesiastés 1:2
Lo que se hace en este mundo pareciera en su totalidad, estar lleno de apariencia y vanidad, tratando de convencer al mismo hombre que así se debe vivir, en la conquista de todo lo que presente una buena apariencia porque eso satisfará nuestro ser y nos hará más dignos de ser imitados, despertando la admiración de los demás.
Sin embargo, la palabra de Dios nos dice:
Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne Los deseos de los ojos, y la “vana gloria de la vida” no proviene del Padre, sino del mundo, y el mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios, permanece para siempre. Juan 2:16-17.
DESARROLLO:
En el versículo 46, habla El Señor Jesús, que los escribas (copistas, conocedores de la ley) habían equivocado el fundamento de la ley de Dios, porque ahora ellos amaban las ropas largas y salutaciones, los primeros asientos en las sinagogas y en las cenas, de tal manera que El Señor Jesús nos advierte de no dejarnos llevar por los elementos externos, y por eso dice el verso, 47: “Estos recibirán mayor condenación. Lógicamente por aparentar y no ser en esencia lo que representaban”.
Lo mismo en el capítulo 21:1-4. Hablando de las ofrendas, dice que la que dio menos, hecho más que todos. La razón la misma porque dio todo lo que tenía, más los otros de lo que les sobraba sin involucrar su ser en lo que hacían. Dios no pide apariencia sino pide nuestro corazón.
Y finalmente en la porción de cap. 21:5,6. De nada sirve la belleza del templo, si se había convertido en cueva de ladrones. (San Lucas 19:46) personas que, con las exterioridades pretendían honrar a Dios, pero en su interior no era una realidad.
CONCLUSION
La lección es muy clara, Dios conoce el corazón de los hombres, y aunque en este mundo se evalué a las personas, muchas veces, por su apariencia, Dios no es así; verá al corazón lo profundo del ser y allí dará la aprobación o desaprobación al hombre.
No vivamos para para agradar a los ojos de los hombres, vivamos para agradar a Dios, quien no tendrá por inocente al culpable.