Lectura bíblica: San Lucas 20:27-40
Lectura de apoyo: Judas 1:17-23; San Mateo 7:24-27.
Las palabras del Señor Jesús deben ser para todos, el fundamento firme para nuestra vida
INTRODUCCIÓN:
En esta vida todos aprendemos a aferrarnos a algo, con el fin de garantizar nuestra estabilidad presente y también en algunos casos la eterna.
Dentro de lo que consideramos de valor firme, está: La familia de donde provenimos, el conocimiento que poseemos, la religión, el dinero, la herencia, la habilidad física, la fuerza, la intrepidez, las amistades, y cuantas cosas más parezcan ser una segura ancla para nuestro futuro.
Es en esta porción de la Biblia, encontraremos el fundamento firme que garantizara nuestra estabilidad presente y futura.
DESARROLLO:
En esta narración encontramos unos religiosos de una secta llamada los Saduceos, que no creían en la resurrección de los muertos, enfrentando al Señor Jesús, con el fin de ridiculizarle. Una de las luchas más grandes en relación con las verdades eternas de Dios, es la religión misma, con su mala interpretación de las Santas Escrituras.
Esta secta de los saduceos no creía en la realidad de la existencia del espíritu ni en la realidad de la resurrección de entre los muertos, Cuando esta es la misma esencia de la revelación del Señor Jesucristo, al venir a salvar al hombre de la condenación eterna; semejante a la posición humana cuando no le interesa la vida del espíritu ni la eternidad; hay un versículo de la biblia que revela esa posición religiosa y humana. “Comamos y bebamos, porque mañana moriremos”. (1 Corintios 15:32)
La falsa confianza que proveen los bienes materiales, o cualquiera otra de las inclinaciones humanas e inclusive la religión, debe ser confrontada con la verdad del Señor Jesucristo.
Cuando se lee, en el verso 37 y 38. Moisés lo enseñó en el pasaje de la zarza, cuando llama al Señor: “Dios de Abraham, Dios de Isaac, y Dios de Jacob”.
Y enfatiza diciendo: “Porque Dios no es Dios, de muertos sino de vivos, pues para el todos viven”.
Las palabras del Señor Jesús deben ser para todos, el fundamento firme para nuestra vida, porque lo temporal jamás proveerá de solidez a la vida humana y la religión que se ha corrompido enfocándose solamente en lo temporal, tampoco proveerá de estabilidad ni vida eterna, a nadie.
CONCLUSIÓN:
En la vida habrá muchos ataques a la fe y debemos estar firmes en la Palabra del Señor porque ella es poderosa para sostenernos y darnos herencia eterna.