Lectura bíblica: San Lucas 12:13-34.
Lectura de apoyo: Filipenses 4:12-13
“Mas buscad el reino de Dios, y todas estas cosas os serán añadidas”.
INTRODUCCIÓN:
Una de las situaciones que se le atribuye gran importancia en la vida, es lo económico; y es también, la que produce muchas perturbaciones, como la Biblia dice: Porque raíz de todos los males es el amor al dinero, el cual codiciando algunos, se extraviaron de la fe, y fueron traspasados de muchos dolores. (1 Timoteo 6:10) según la opinión general, pareciera que toda la vida gira entorno a tener o no tener economía, y para enfrentar la vida es determinante. Sin embargo, la Palabra de Dios tiene una enseñanza muy clara con relación a este tema y cuál debe ser nuestro concepto y actitud hacia la vida material y económica.
DESARROLLO:
Primero, se nos dice en el verso, 15 “Guardaos de toda avaricia”, o sea del afán de tener muchas riquezas por el hecho de asegurar un reposo a futuro; sin considerar la fragilidad humana y que la vida está en manos de Dios, o sea que hoy estamos y mañana ni siquiera sabemos, quien heredara lo que con tanto afán atesoramos.
En el verso 22 se habla de no afanarse en nuestra vida, ya que es un regalo de Dios, y él siempre ha protegido su creación dándole alimento aun a las aves y vestido a los lirios; cuanto más valiosos somos los seres humanos, por lo cual nunca nos dejará.
Verso 29 enfatiza, no debéis estar preocupados, ni en ansiosa inquietud, porque esa es la vida de las gentes, que le atribuyen al dinero todo poder y gloria y no a Dios el dueño del oro y la plata.
El verso 31 nos señala el camino correcto para el bienestar económico: “Mas buscad el reino de Dios, y todas estas cosas os serán añadidas”.
CONCLUSIÓN:
Buscar el reino de Dios es la clave para nosotros; La Biblia dice: Los leoncillos necesitan, y tienen hambre; pero los que buscan a Jehová no tendrán falta de ningún bien. (Salmo 34:10)
Según el verso 32 al 34, se nos enseña que Dios ha decidido en su poder y gracia, sostenernos siempre, y en lugar de acumular riquezas o afanarnos con que comeremos o vestiremos, debemos aprender a compartir siempre con el prójimo, para que cuando esta vida cese aquí, tengamos tesoros en el Cielo.
Esto es ser Rico para con Dios.